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Portada arrow Los Signos Zodiacales arrow Artículos Publicados arrow La Era de Géminis
La Era de Géminis Imprimir Correo
27-02-2013 a las 05:57:52

Tanto la era como la subera de Géminis fueron períodos de transición; el primero, entre el Paleolítico y el Neolítico; el segundo, entre el final del Imperio Romano y el inicio de la Edad Media. Ambos, en cualquier caso, caracterizados por cualidades muy propias de Géminis: dualidad, desarrollo de la inteligencia, movimiento, adaptación y comunicación.

Géminis una constelación en la que dos hermanos, uno divino y otro mortal por fín pudieron estar para siempre juntos.Júpiter, el gran benefactor de los cielos, el gigante que nos ayuda a materiali­zar nuestros sueños y esperanzas, tran­sitará durante gran parte de 2013 por el signo de Géminis, favoreciendo a sus nativos y regalándoles suerte. Por eso -y como homena­je a estos hijos de Mercurio- vamos a recor­dar en estas páginas cómo fue la Era astro­lógica de Géminis, hace ya muchos miles de años, y también cómo fue la subera o peque­ña era de Géminis que se desarrolló entre los siglos IV y VI.

Géminis, que se representa con dos hermanos gemelos, es dual en todas sus manifestacio­nes y, a diferencia de otros trabajos de años anteriores, también este informe será dual, investigando sobre dos épocas distintas de la Historia pero que tienen en común estar influidas por este signo de Mercurio.

En los albores de la humanidad

Cada era astrológica abarca aproximadamente unos 2.100 años. La de Aries (2100 a.C.-año 0, aproximadamente) da inicio a la era cristiana, con los grandes pueblos guerreros v conquis­tadores. En la de Tauro (4200-2100 a.C.) dominaron los grandes imperios sedentarios de Egipto y Mesopotamia. Pero para llegar a la de Géminis tenemos que remontarnos al período comprendido entre los años 6300- 4200 a.C., cuando el hombre vivía aún en la Prehistoria y luchaba por dominar a las bestias y las inclemencias de la Naturaleza empleando para ello el arma más poderosa de todas: la inteligencia, cualidad humana que está profundamente relacionada con Géminis y su regente, Mercurio.

El hombre en los albores de la humanidad.Nos hallamos pues en la Prehistoria, en el período de transición entre el Paleolítico y el Neolítico (de nuevo tenemos aquí otra importante dualidad). La Historia Universal de Ballesteros-Alborg nos dice que "el hombre de esta época se extendió por toda la tierra, y aparecen restos de su actividad en Asia, África, Europa y América". Es un hombre nómada que se mueve constantemente en busca de la caza y los frutos que le ofrece la tierra, lo que de nuevo nos recuerda a la movilidad de Géminis, su carácter errático y su amor por los viajes y los cambios. En esos momentos, el ser humano, mucho más desvalido que otros animales, ha de emplear su inteligencia y así leemos en esta misma obra que "el hombre fue venciendo todas las dificultades, cubriendo su desnudez, inventando trampas para las bestia y protegiéndose de ellas y de las inclemencias del medio", lo que de nuevo remite a la habilidad y la astucia de Géminis, a la singular inteligencia y sagacidad de estos nativos.

Los hombres de aquella época ya no se parecen al primitivo y tosco hombre de Neandertal: caminar totalmente rectos, tienen la barbilla y la frente más desarrolladas y sus huesos son más largos y finos en una palabra, recuerdan un poco más al físico estilizado característico de las personas dominada; por Géminis. Avanzan unidos en tribus o clanes familiares y siguiendo el cauce de los ríos. Tallan la piedra y con ella fabrican hachas, puntas de flecha arpones, raederas, anzuelos, agujas o punzones pequeñas cosas útiles v especializadas, todo elle muy al estilo de Mercurio y Géminis, pero con un progreso técnico cada vez mayor.

La inteligencia del hombre prehistórico se desa­rrolla mucho, hasta el punto de que no solo busca dominar el medio que le rodea, sino también respuestas espirituales. En esta época aparecen el culto a los muertos y los primeros ritos mágico- religiosos (el idealista y espiritual Sagitario es el signo opuesto y complementario de Géminis), la adoración a los dioses y el intento de dominar la Naturaleza a través de la magia con la fabricación de diversos fetiches y amuletos.

El Mesolítico

 La Era de Géminis se halla a caballo entre el Paleolítico y el Neolítico, y ese momento de transición se conoce con el nombre de Mesolítico o Epipaleolítico. En esa época las glaciaciones ya han terminado y los hombres emigran siguiendo a los grandes animales. Se fabrican las primeras chozas o casas primitivas, canoas y trineos, así como unos pequeños utensilios de piedra llamados microlitos (Mercurio se asocia siempre a las cosas pequeñas).Image 

Pero, sin duda, lo más interesante de este período se encuentra en el arte, que es esquemático, conceptual, racionalista e intelectual, muy basado en lo abstracto y en lo geométrico. Se pintan figuras huma­nas, pero muy estilizadas, que de nuevo nos recuerdan al físico que se atribuye a Géminis y a Mercurio. Y se dibujan también escenas de un gran movimiento, ya sea de guerra, caza danzas o recolección, y el movimiento es otra de las cualidades fundamentales de Mercurio y de Géminis.

Las dificultades de esta época obligan a. hombre a adaptarse (otra de las cualidades; fundamentales de Géminis) al nuevo esce­nario natural. Las glaciaciones se terminan y los grandes mamíferos desaparecen. El ser humano tiene que desarrollar nuevas técnicas de caza y nuevas formas de vida, y gracias a su inteligencia encuentra el modo de cultiva: la tierra y domesticar a los animales. Así es como, poco a poco, las tribus nómadas se van asentando sobre el terreno. 


El Neolítico

Podríamos decir que la Era de Géminis preside un gran momento de cambio o adaptación, muy en paralelo con las características del signo, y si su primera parte se desarrolla a finales del Paleolítico, la segunda abarca la entrada en el Neolítico. Este periodo de la subera de geminis comienza con el neolitico el hombre experimenta cambios y evoluciones notables

En este período el hombre logra grandes progresos técnicos, halla el modo de domesticar a los animales, aprende a montar a caballo y desplazarse a mucha más velocidad (de nuevo el movimiento, tan afín a Géminis y Mercurio). Aparecen entonces dos modos prin­cipales de vida: el ganadero -trashumante y de carácter patriarcal- y el agrícola, sedentario y matriarcal (una vez más tenemos la dualidad de Géminis). Estos pueblos sedentarios idean también los primeros mitos y creencias, las pri­meras organizaciones sociales y las primeras jerarquías con sus primeros jefes.

Así, se constituyen los primeros poblados y se diversifican los oficios y funciones dentro de ellos: agricultores, artesanos o sacerdotes. Aquí encontramos otro de los rasgos fundamentales de Géminis, la vida social, la adaptación o colaboración con los demás, la comunicación: lo social prima sobre lo individual, el progreso y los descubrimientos individuales se incorporan a las prácticas colectivas.

La subera de Géminis

Geminis con respecto a las eras representa el final de una epoca o etapa y el comienzo de una nueva.Ya hemos visto otros años cómo cada gran era de 2100 años se divide a su vez en doce suberas de 175 años cada una que marcan períodos de unas características muy bien definidas y gran afinidad con el signo que las representa. En este caso la subera de Géminis, ya dentro de la gran era actual de Piscis, se produce entre los años 350 y 525, coin­cidiendo precisamente con otro gran momento de cambio y dualidad, movimiento y adaptación a nuevas circunstancias. Nos estamos refiriendo a la división en dos del gran Imperio Romano por Teodosio en el año 395: el Oriental, con capital en Constantinopla, y el Occidental, con capital en Rávena, en un desesperado pero inútil intento de salvarlo de las invasiones bárbaras. Solo muy poco después los visigodos, con Alarico a la cabeza, saquean Roma (año 410), Atila está a punto de hacerlo en el año 452 y, finalmente, los ván­dalos de Gensérico repiten idéntica "hazaña" en el año 455. Así, el Imperio Romano de Occidente se desintegra por completo unos años después, en 476, con la deposición de su último emperador, Rómulo Augústulo.

El caudillo de los hunos es quizás el personaje político más importante y temido de la subera de Géminis. Además dede construir un imperio y distinguirse por su valor y talento militar tenía una gran cultura e inteligencia (hablaba varios idiomas, entre ellos el griego y el latín)Y es que Géminis es un signo mutable que siempre preside el final de una etapa y el comienzo de otra (final de la primavera y comienzo del verano). En esta subera presi­dió el final del Imperio Romano y del mundo clásico y, al mismo tiempo, con las invasiones bárbaras y los nuevos reinos, el germen de las futuras naciones europeas y el inicio de la Edad Media.

Las invasiones son precisamente otro elemento fundamental de este período, caracterizado por el continuo movimiento y el cambio constante. Pueblos enteros empujan al Imperio Romano hacia el Sur y el Oeste desde la lejana Rusia. Los primeros son pueblos de raíz germana, como los godos, pero tras ellos vienen otros de raíz mongola, como los hunos. Las débiles fronteras del Imperio ceden ante la inmensa presión e Italia es ocupada por los ostrogodos y lombardos; España por los visigodos, suevos y alanos; Francia por los pueblos francos, burgundios y turingios; Inglaterra por los anglos y los sajones y, por último, la Germania por los francos y alamanes.

Sin embargo, los pueblos bárbaros no destru­yen la cultura clásica, infinitamente superior a la suya, sino que se adaptan a ella y la incorporan plenamente. Los germanos traen sus costumbres, pero el latín sigue siendo la lengua oficial. Las tradiciones y leyes romanas se mezclan con lo germano y se crea una nueva sociedad.

En el ámbito espiritual se produce también la misma coexistencia: la nueva religión cristiana se divide en numerosas sectas o herejías y al mismo tiempo estas coexisten con la filosofía y cultura paganas o del mundo clásico. Ninguna época se encuentra tan marcada como esta por el mutable y adaptable Géminis, tal y como explica Joan Marimon en su obra Historia del arte a través de la astrología: "Géminis, signo de aire dual, se caracte­riza históricamente por fusiones sociales, invasiones integradoras y divisionismos (...) El carácter dual y social de Géminis se refleja en la coexistencia igualitaria de cristianismo y paganismo, de bárbaros y galorromanos".

Del paganismo al cristianismo

San Agustín, uno de los cuatro Padres de la Iglesia occidental, bien podría ser el personaje más importante de la subera de Géminis desde el punto de vista espiritual. Nacido en el año 354, su vida fue sumamente apasionada, como su personalidad. Hombre de gran inteligencia y cultura, fue en busca de la "Verdad" que serenara su alma escarbando en todas las doctrinas filosóficas paganas y las modernas sectas cristianas. Finalmente se convirtió al cristianismo y se entregó con fervor a su nueva vida.En estos ajetreados y convulsos años de transición entre el final del Imperio Romano y el comienzo de la Edad Media se produce también el triunfo definitivo del cristianismo y la transición del mundo clásico y pagano al mundo gobernado por los sucesores de san Pedro, aunque al mismo tiempo este también se fragmente en muchas sectas o herejías, como los arríanos, los monofisitas o los nestorianos principal­mente.

Tan solo unas décadas antes el cristianismo era visto con recelo y perseguido, pero el emperador Constantino legaliza la nueva religión en el año 313, presidiendo el primer concilio en el año 325. Desde entonces la nueva creencia no deja de expandirse tanto entre los romanos como entre los pueblos bárbaros. Cuando Atila se dirige contra Roma en el año 452, sale a su encuentro el papa León I, quien le disuade de asaltar la ciudad. También por esta época viven y desarrollan su obra los gran­des Padres de la Iglesia, como san Jerónimo san Ambrosio o san Agustín, que dan forma a la doctrina cristiana en medio de un enorme debate y labor intelectual, todo ello muy en afinidad con Géminis y Mercurio.

Última actualización ( 26-02-2013 a las 21:36:05 )

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