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Portada arrow La Astrologia arrow Vida Espiritual y Astrología arrow Los Fundamentos de la Personalidad
Los Fundamentos de la Personalidad Imprimir Correo
09-06-2012 a las 17:13:02

En la casa primera de una carta natal vemos aquello que cons­tituye la unicidad del individiduo y, más exactamente, el mejor mo­do en que el recién nacido podrá descubrir quién es él como per­sona individual, el grado exacto del Zodiaco en que está el Ascen­dente indicará todavía de manera más específica, aunque simbóli­ca, claro está, quíen es.

 ¿Te animas a descubrir quien eres y no quien crees que eres?. La astrologia puede ayudarte.  Pero este «quién», a nivel de Ascendente, es sólo potencialidad. El potencial ha de concretarse y actualizarse en un organismo que vive, que actúa y que siente, y que es la "persona" individual. Este proceso de concretización se efectúa a través de experiencias simbolizadas por las casas segunda y ter­cera de la carta natal, es decir, a través de la necesidad de adapta­ción al medio. 

Queda determinado y asentado de forma particu­lar, mediante las experiencias relacionadas con la casa cuarta.

  La característica peculiar del intelecto es el entrar en contacto con todas las cosas y analizarlas. El hombre moderno sufre una avidez exagerada por intelectualizar el conocimiento. 

"¡Más, más!" parece ser el grito de batalla de la mente occidental, ansiosa por tocar, por violar y reducir a conceptos analíticos y basados en es­tadísticas, todo lo que puedan alcanzar sus sentidos y sus máqui­nas.

 Llegará un tiempo en que la confusión del conocimiento será tan grande que se hará indispensable parar de interiorizar y de pro­fundizar para experimentar la restricción, la contención y la estabilidad. 

Además, la vida pone a prueba al hombre. Todo el futuro va a depender de cuándo, dónde y cómo se vea obligado a pa­rar. Cuando se para es cuando se da cuenta de cuáles son los fun­damentos de su personalidad. Partiendo de esos fundamentos po­drá avanzar, expresándose a sí mismo, encontrándose con los otros y enfrentándose con el mundo, en libertad. Progresar hacia arri­ba requiere buenos cimientos hacia abajo.La clave de la personalidad esta representada en la casa IV, donde esta tu base no solo solida sino un lugar donde tienes lo pies asentados firmes y con un sentido propio universal.

Pero hay cimientos superficiales y cimientos profundos. Hay árboles con raíces que se extienden ampliamente bajo la superfi­cie de la tierra; otros tienen raíces muy profundas. Hay casas sóli­das porque están bien estructuradas, pero que casi flotan sobre la superficie de la tierra, como barcos.

 ¿Está firme tu mente y tus emociones bien equilibradas? Mucha gente encuentra estabilidad -lo cual significa igualmente seguridad interna- por estar pro­fundamente enraizados en una tradición social y religiosa. Su li­naje es un sólido árbol y ellos son una rama, grande o pequeña. Pero ¿qué ocurre si hay un terremoto y las raíces quedan sueltas o se parte el tronco con la violencia de un huracán?

En momentos semejantes, una persona sufre una verdadera cri­sis de identidad. La crisis es debida, inevitablemente, a un cambio más o menos decisivo en la relación del individuo con lo que ha moldeado o, al menos determinado, su crecimiento, proporcionán­dole un sentimiento de seguridad. En la vida, cualquier cimiento resultante de una forma estática de estabilidad y de seguridad puede aparecer como falto de importancia o como inaceptable, a la per­sona que está creciendo, o puede quedar zarandeado por cataclis­mos históricos, sociales o telúricos. Incluso una casa construida sobre roca puede ser destruida en pedazos por un terremoto o por un tornado.

Una estabilidad verdaderamente de fiar y a prueba de sacudi­das sólo la tiene aquel que ha conseguido llegar al centro; el que se ha convertido en un ser global y ha alcanzado el conocimiento planetario. En el centro de la tierra hay paz; la gravitación ha que­dado anulada. Los centros de todas las esferas, en el universo en­tero, están unidas de forma misteriosa, en una Hermandad cósmica.

La casa cuarta y el nadir de la carta simbolizan la estabilidad fundamental de la existencia humana. Tradicionalmente se ha aso­ciado esta casa con el hogar y, casi siempre, con la madre, ya que la madre simboliza la continuidad de la vida ancestral, puro con­servadurismo, la «inercia» del ser que busca permanecer como ha sido desde el principio. Pero la cuarta casa tiene un significado más amplio. Simboliza lo que, para un individuo, representa las raíces o el centro de su ser actual como persona. Intenta experi­mentar, en la meditación, que estás realmente dispuesto a aceptar -a aceptar sin lugar a dudas- como los cimientos de tu persona individual. La casa cuarta de tu carta y lo que ella contenga te da­rán indicios sobre la mejor forma de llegar al centro y convertirte, así, en un ciudadano del universo.

Última actualización ( 09-06-2012 a las 12:40:03 )

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