Conectarse
Por aqui se entra!!,
Usuario

Contraseña

Recordarme
Recordar contraseña
¿Aún sin cuenta? Crear una
Hola amigos, tenemos los mejores contenidos preparados para tí, para acceder al contenido restringido, libros de astrologia, videos,etc..,necesitas conectarte.Un cordial saludo!
Portada
Crear Cuenta Usuario
La Astrologia
Biblioteca Virtual Online
Videos Astrologia
Carl Jung
Efemerides Gratis
Carta Astral
Musica Astrologica
Los Signos Zodiacales
Los Plantetas Zodiacales
Mitos y Significado
Un dia como hoy...
Últimas Noticias
Zona Relax
Sala Meditacion
Busqueda Avanzada
Contacta nosotros
Portada arrow Mitos y Significado arrow Amor y Relaciones arrow Mito de Eco y Narciso
Mito de Eco y Narciso Imprimir Correo
14-09-2011 a las 15:00:00

La tragedia del amor narcisista
Este triste mito griego habla de pasión y rechazo, y muestra cómo la represalia y la venganza, lejos de ofrecer consuelo, tan solo incrementan la agonía. Y lo que es más importante, implica que si no nos conocemos a nosotros mismos, podemos pasar la vida buscando este conocimiento sumidos en la autoobsesión, lo que significa que no seremos capaces de ofrecer amor a los demás.

 Habia una vez un joven llamado Narciso. Su madre, ansiosa por averiguar el destino de su hijo, consultó al adivino cigo Tiresias. "¿Vivirá hasta la ancianidad?", le preguntó.

 -  " Hasta tanto no se conozca a sí mismo", replicó Tiresias.

  De modo que la madre se aseguró de que el hijo no viera nunca su imagen en el espejo. Al crecer, el chico resultó ser extraordinariamente hermoso y despertaba amor en todos cuantos lo conocían. Aunque nunca habían visto su cara, podía adivinar a través de las reacciones ajenas que era bello; pero nunca se sentía seguro, de modo que para ganar confianza y seguridad en sí mismo dependía de que los demás le dijeran cuán bello era. En consecuencia, se convirtió en un joven absorbido por su propia persona.

Mito de Eco y Narciso
Narciso

   Un día, Narciso se puso a caminar por el bosque a solas. Ya entoces había provocado tantos halagos que comenzó a creerse que nadie era digno de mirarlo. En el bosque vivía una ninfa llamada Eco. Esta había disgustado a la poderosa Hera por parlotear demasiado; exasperada, Hera le había arrebatado el poder del habla excepto para responder a la voz de otro. E incluso entoces, solo podía repetir la última palabra pronunciada. Eco hacía tiempo que se había enamorado de Narciso, y lo siguió por los bosques esperando que le dijera algo porque, de otro modo, ella no podía hablarle. Pero aquel se hallaba tan envuelto en sus propios pensamientos que no notó que ella lo seguía a todos lados.

   Finalmente, Narciso se detuvo al lado de una laguna, en un bosque, para apagar su sud, y ella aprovechó la ocasión para sacudir unas ramas y atraer su atención.

- ¿Quien está ahí? __Gritó él.
- ¡ Ahí ! __regresó la respuesta de Eco.
- ¡ Ven aquí ! __dijo Narciso, bastante irritado.
- ¡ Aqui ! __ repitió ella, y corrió desde los árboles, extendiendo sus brazos para abrazarlo.
- ¡ Vete ! __ gritó airado___. ¡No puede haber nada entre alguien como tú y el bello Narciso!
- ¡ Narciso ! __suspiró Eco tristemente, y desapareció avergonzada, murmurando una oración silenciosa a los dioses para que este joven orgulloso pudiera algún día saber lo que significaba amar en vano. Y los dioses la oyeron.


   Narciso regresó a la laguna para beber y observó el rostro más perfecto que había visto nunca. Instantáneamente se enamoró del impresionante joven que tenía delante. Se sonrió y el bello rostro le devolvió la sonrisa. Se inclinó hacia el agua y besó los rosados labios, pero su contacto rompió la clara superficie y el bello joven se desvaneció como un sueño. Tan pronto como se retiró y se quedó quieto, la imagen regresó.

- ¡No me desprecies de ese modo! __le suplicó Narciso a la imagen__. Soy el que todos los demás aman en vano.

- ¡ En vano ! __gritó Eco desde el bosque con tristeza.

   Una y otra vez Narciso se acercó a la laguna para abrazar al bello joven, y en cada ocasión, como si de una burla se tratara, la imagen desaparecía. Narciso pasó horas, días y semanas contemplando el agua, sin comer ni dormir; tan solo murmuraba:

- ¡ Hay de mí !

  Pero las únicas palabras que le llegaban eran las de la infeliz Eco. Por último su apesadumbrado corazón dejó de latir y quedó frío e inmóvil entre los lirios acuáticos. Los dioses se conmovieron ante la vision de tan bello cadáver y le transformaron en la flor que ahora lleva su nombre.

  En cuanto a la pobre Eco, que había invocado semejante castigo en su frío corazón, no obtuvo de su oración nada sino dolor. Se consumió hasta que no quedó nada de ella excepto su voz; e incluso hoy en día solo se le deja decir la última palabra pronunciada.

Última actualización ( 08-02-2012 a las 08:39:00 )

Toda la astrologia a tu alcance, crea tu cuenta gratis  para disfrutar sin limites de un apasionante viaje donde el universo encierra las claves de tu propia existencia. Sorpréndete y aprende divirtiendote con los seminarios de astrologia del prestigioso astrólogo jungiano Juan Tolosa Paz, signos del zodiaco, descarga libros de astrologia, el horoscopo  y por supuesto las últimas noticias y articulos que tenemos preparados para tí.

thumbT60.2.jpg