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Portada arrow Artículos Publicados arrow Prometeo y la reacción Uraniana (Urano)
Prometeo y la reacción Uraniana (Urano) Imprimir Correo
03-01-2009 a las 09:00:00

    Si reprimimos los impulsos uranianos, en nuestro interior nacen las Furias. Pero si actuamos de acuerdo con ellos, es probable que sean aquellos a quienes amenazamos o perturbamos los que desaten las furias sobre nosotros. De una manera o de otra, tenemos que pagar las consecuencias. Aun si estamos seguros de haber hecho lo que es correcto y noble, desafiar la autoridad existente es una invitación al castigo y la culpa, tal y como bien lo ejemplifica la historia de Prometeo.

  Prometeo, la luz de la conciencia Prometeo era uno de los Titanes, cuyo nombre significa presciencia, la capacidad de ver un acontecimiento antes de que suceda.

   Cuando Zeus estaba trabado en lucha con los Titanes, Prometeo previó que él sería el triunfador y decidió ponerse de parte de Zeus en contra de los de su propia raza.

  Al comienzo, él y Zeus fueron firmes aliados y se hicieron varios favores recíprocamente. Prometeo asistió al nacimiento de Atenea, que nació de la cabeza de Zeus, y la diosa ofreció a cambio enseñarle astronomía, matemáticas, arquitectura y otras ciencias importantes, como resultado de lo cual Prometeo llegó a ser muy sabio.

    Pero se preparaban tiempos difíciles. Con el correr de los días Prometeo se fue inquietando cada vez más ante la injusticia que percibía en torno suyo: 

 ¿Por qué los dioses habían de dententar el monopolio del conocimiento y de todas las cosas buenas de la vida? En un esfuerzo por mejorar la condición del común de los mortales, Prometeo transmitió sus conocimientos a la raza humana.

     Zeus, encolerizado por el intento de establecer una mayor igualdad entre los dioses y los humanos, castigó estas transgresiones negando al ser humano el don del fuego, ante lo cual Prometeo -un rebelde con causa- robó el fuego de los dioses que ardía en el Olimpo y se lo ofreció a la humanidad. 

 Representación griega de Prometeo siendo devorado por un aguila Zeus se vengó haciéndolo encadenar a una roca en el monte Cáucaso, donde un buitre venía todos los días a devorarle el hígado.

Prometeo representa el impulso uraniano de progresar y avanzar que hay en todos nosotros. La necesidad de cambiar nuestra situación presenta para mejorarla. Prometeo simboliza aquella parte de nosotros que quiere elevarse por encima de nuestros orígenes animales y de nuestra naturaleza puramente instintiva, para convertirse en algo más de lo que ya somos.

En este mito, Zeus simboliza aquella parte de la psique que se resiste al cambio y que nos exige pagar un precio por crecer y evolucionar. Zeus no quiere que se divulguen sus secretos y privilegios, y castiga a Prometeo por su intento de hacerlo.

   Esta dinámica vale también para los tránsitos de Urano. Durante un tránsito de Urano, es probable que se produzca un cambio importante en nuestra conciencia, una revelación que cambia la visión que tenemos de nosotros mismos o de la vida. Sin embargo, los resultados inmediatos de semejante revelación no siempre son placenteros:

   Por ejemplo, si el navegante que nos lee se ha considerado siempre una persona bondadosa y atenta, podría ser que de pronto cayera en la cuenta de que, por debajo de sus disposición positiva, siente en realidad envidia y resentimiento con respecto a amigos íntimos que le dan la impresión de ser más felices o de haber tenido más éxito que él. Darse cuenta de que uno no es la bella persona que creía ser puede constituir un duro golpe, una especie de castigo por la profundización de conciencia lograda.

    También puede ser que repentinamente uno se dé cuenta de cómo una imagen que tenía de sí mismo, hasta entonces inconsciente, ha sido un obstáculo que lo le permitía disfrutar de la vida.

Entonces comprende que durante muchos años ha andado por el mundo con la creencia inconsciente de ser inferior a otros, y ahora tiene que enfrentarse con la inútil negación de sí mismo y con las oportunidades desperdiciadas, con los años perdidos que de ello resultan, o con las muchas veces que su escasa autoestima interfirió o puso en peligro su evolución.

   Es innegable que tomar conciencia de una imagen negativa de nosotros mismos es bueno, ya que esta percepción es lo que en última instancia nos permite cambiar las pautas destructivas. Pero, ¿qué hay del hecho de que si hubiéramos llegado antes a percibirlo así, toda nuestra vida podría haber sido mucho más feliz y podríamos haber alcanzado más éxitos? Incluso el más jubiloso ascenso a un nuevo nivel de conciencia puede ir acompañado de remordimientos, vergüenza, culpa o incomodidad por la forma en que hemos sido hasta entonces. Por el cambio se paga un precio.

  E independientemente de que los demás nos ataquen o no por los cambios uranianos que introducimos en nuestra vida, siempre tenemos que afrontar nuestra propia culpa interior, y vérnoslas con alla parte de nosotros que espera que la castiguen por haber roto las pautas establecidas.

   Pongamos un caso real. Una mujer  tenía  tenía a Urano en tránsito por la cuspide de la casa 7 y  había decidido poner término a su relación de pareja para iniciar una nueva con alguien a quien acababa de conocer. Aunque estaba muy segura de que ésa era la actitud que debía tomar, seguía sintiéndose culpable por lo que hacía y creía que, como resultado, tendría que sufrir de alguna manera. Le preocupaba la probabilidad de que el hombre a quien dejaba tuviera una crisis, enfermara o incluso se suicidara. Tenía miedo de quedarse totalmente sola, li la nueva relación no funcionaba bien.

   A veces nuestra culpa y nuestro miedo al castigo son inconscientes; ni siquiera nos damos cuenta de que esperamos alguna represalia. Lamentablemente, aquello de lo cual no somos conscientes tiene su propia manera de adueñarse furtivamente de nosotros. Sin percatarnos de lo que hacemos, programamos o atraemos aquello mismo que inconscientemente anticipamos.

  Por ejemplo si ustéd deshace su relación de pareja para iniciar otra, su propia creencia inconsciente en que debería sufrir por lo que ha hecho puede llevarlo a actuar de tal manera que ponga en peligro la nueva relación. Sin embargo, si tiene conciencia de esa parte de sí mismo que espera un castigo por su transgresiones uranianas contra el orden establecido, entonces puede no perderse de vista a sí mismo, examinar y explorar la verguenza o la culpa que siente, y tener en cuenta la posibilidad de estar, inconscientemente, preparándose para ser castigado por sus propias acciones uranianas.

Última actualización ( 14-02-2012 a las 16:04:00 )

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